Visita de los representantes del consorcio vasco a las unidades productivas del proyecto Cooperación para la Equidad

Los dos proyectos del Programa AM-BBI potenciaron las capacidades creativas y particularidades culturales de la población en aras del emprendimiento. Las acciones desarrolladas allí tuvieron en cuenta el principio de equidad y el diálogo de saberes como medida para buscar la igualdad de condiciones, de oportunidades, de distribución de los recursos y de acceso a los servicios de educación y capacitación, al igual que el acceso y promoción del empleo con dignidad.

Se trata de entender las competencias en el ámbito la creatividad que caracteriza a las mujeres, en los contextos donde ellas se desarrollan y construyen su vida. De allí que muchas de las iniciativas de emprendimiento apoyadas fortalecen la particularidad cultural y los conocimientos sobre los territorios. Las competencias emergen en la comunidad no sólo como una adquisición de conocimientos y habilidades para vincularse al mundo laboral, sino que al rescatar los saberes, prácticas y cosmogonías de la población, y las formas en que han sido dinamizadas en sus territorios o transformadas a su llegada al ámbito urbano, las personas re-valoran dichas prácticas y saberes al verlos proyectados con dignidad en iniciativas productivas.

Desde esta perspectiva, la autonomía económica para las mujeres se nutre del saber propio de una comunidad, y se enriquece en su quehacer. Este proceso implicó la recuperación y el fortalecimiento de la capacidad de las mujeres como proveedoras de su propio sustento; además de la toma de decisión frente a las formas en que distribuyen y gastan dichos ingresos. Ser autónoma económicamente requiere de la transformación de los roles e imaginarios culturales que han posicionado a la mujer en el ámbito del hogar como reproductora, sujeta a las decisiones y deseos de sus compañeros o esposos. Y para ello, se ha hecho necesario fortalecer su capacidad de autonomía física como estrategia para decidir sobre su salud sexual y reproductiva, a la vez que hacer emerger su poder personal, para alcanzar la erradicación de las violencias. Este es un proceso de largo aliento, y como se ha visto a lo largo de este documento, las mujeres han ganado herramientas de empoderamiento valiosas, que les han permitido verse a sí mismas de otra manera, interpelando a las personas que las rodean y, en muchos casos, transformando sus entornos familiares y barriales.

En el marco de esta estrategia, las unidades o redes productivas fueron un medio para que las mujeres lograran fortalecerse como grupo, y aflorara en ellas sus capacidades. Asociarse y organizarse no ha sido fácil, ya que las procedencias, costumbres, representaciones y formas de asumir la vida son disímiles y diferenciales. Sin embargo, el trabajo sobre el emprendimiento, además de que parte de los saberes locales, requirió de procesos de aprendizaje sobre lo organizativo y asociativo, de cara a fomentar unas bases lo suficientemente sólidas, que permitan el trabajo en equipo, la solidaridad, la toma certera de decisiones, la negociación y el respeto por las diferencias.

Con todo, este es un proceso que sigue requiriendo acompañamiento, en la medida en que allí fluctúan diversas dificultades tanto personales como organizativas, y en las que se necesita de un apoyo que logre mediar en el abordaje de distintas problemáticas.

En este orden de ideas, se rescata una serie de principios de acompañamiento que permitieron movilizar en la población sus capacidades y fortalezas. Entre ellos se encuentran:

  • La escucha real que toma en cuenta las voces de las mujeres. Una escucha que significa no sólo oír sus peticiones, sentimientos y demandas, sino indagar en ellas y movilizar acciones que atiendan sus necesidades.
  • El conocimiento socio-histórico de la población que por una parte indaga en sus condiciones socio-demográficas, económicas, políticas y sociales; pero también en su cotidianidad, sus historias personales y familiares, interactuando en sus contextos de vida.
  • La capacidad del sector público de construir procesos con la comunidad desde los aciertos y desaciertos en aras de fomentar una interacción dialógica con la misma, más allá de una intervención que construye un modelo a priori y lo implementa.
  • Lo organizativo que fortalece lo productivo y lo productivo que potencia lo organizativo, ya que un proceso de emprendimiento no tendrá éxito por sí solo si no se lleva como soporte lo organizativo-asociativo; y de igual forma, lo organizativo no tendrá éxito si no se han potenciado herramientas de emprendimiento que motiven y den sentido a los procesos de organización en el marco de líneas que trabajen lo económico.
  • Se propicia el diálogo y la negociación con los hombres en pro de la transformación de las relaciones de poder, estableciendo procesos que interpelan a hombres y mujeres con el fin de pensarse sus roles, relaciones, percepciones y formas de practicar la cotidianidad desde lugares que intentan despojar las prácticas de poder (muchas veces violentas) de los hombres sobre las mujeres.

Con lo anterior en mente, cada uno de los equipos de los proyectos fue recogiendo información clave para establecer o fortalecer rutas de acompañamiento que llevaran a buen término los propósitos planteados. Para ello, se dio importancia a conocer los sentimientos, discursos, percepciones y actitudes de las mujeres, con el objetivo de encontrar las fortalezas y dificultades que emergen en estos procesos. En general, las experiencias dan cuenta de que las mujeres manifiestan sentimientos de lucha permanente entre el deseo y la sobrevivencia; la necesidad de acceso a ciertos servicios, muchas veces negados o con obstáculos burocráticos, las llevan a sentir que no merecen tanto al momento de verse acompañadas por las personas y las acciones de los proyectos. En este sentido, la mujeres han vivido un constante avance y retroceso en aspectos como la confianza, el diálogo y la esperanza; cuestión que ha estado presente a lo largo de los proyectos debido a que muchas veces han sido utilizadas y engañadas por personas o programas gubernamentales y no gubernamentales, que les hacen promesas que no son cumplidas, o porque en sus vidas cotidianas priman más las obligaciones con sus familias, entre otros. (Ver documento fuente)

Estética tradicional afrocolombiana. Las mujeres de la red de peinadoras del Pacífico, se encuentra registrada ante Cámara de Comercio y en operación desde el 2012. 15 mujeres de manera individual prestan sus servicios a domicilio. En total el 88% de las integrantes de la unidad se encuentran participando activamente del proceso.

En este aspecto, por ejemplo, es notable ver cómo en los inicios del Programa encontramos, en general, a mujeres con una actitud demandante, de rechazo, que no dialogan con la institución por su falta de credibilidad en ella, o mujeres que no hablaban, no participaban por temor a expresar sus ideas ante los demás, lo cual no les permitía tomar iniciativas en o más allá de sus hogares. Sin embargo, con la implementación de las estrategias metodológicas mencionadas en el apartado anterior, especialmente la escucha real y el respeto por las voces de las personas, la comunidad fue accediendo a la propuesta de los proyectos y se fue involucrando a lo largo del tiempo, logrando un alto nivel de transformación en sus modos de asumir el mundo, tomar decisiones, hablar y hacer valer sus derechos.

"No sabía estudiar, ya yo estoy estudiando. Yo era una persona que iba a una reunión y era así [callada], yo no me atrevía a hablar porque me parecía que la gente se iba a burlar de mí, o lo que yo iba a decir era ilógico, porque yo era una mujer que ni siquiera sabía coger el lápiz en la mano, entonces por eso me daba como temor de hablar… ahora eso ha cambiado" (Mujer del asentamiento Esfuerzos de Paz I). (Ver documento fuente)

"Anteriormente, las mujeres nos la pasábamos cuidando de los hijos y pendientes del hogar. Ahora nos sentimos más autónomas, somos capaces de defendernos por nosotras mismas y ayudar en el hogar. Además podemos transmitirle nuestro conocimiento a otras mujeres" (Mujer del municipio de San Andrés de Cuerquia).

Desde la estrategia de la Convocatoria contextualizada y el Diálogo de saberes, para el caso del proyecto “De la Exclusión al Reconocimiento”; y de ejercicios pedagógicos con métodos de estudios de caso y cartografía social, para el proyecto “Cooperación para la Equidad”, se iniciaron una serie de indagaciones con las mujeres participantes que lograran escudriñar en sus perspectivas de emprendimiento, de acuerdo con sus propios saberes. Muchas de ellas ya venían con ideas de negocio individuales; otras mujeres ejercían como cocineras en restaurantes de la ciudad o tenían sus propias ventas de comida en las calles, para el caso de Medellín. Algunas mujeres generaban sus ingresos haciendo “recorridos” en los cuales pedían ropa usada en casas de familia, alimentos y demás artículos de subsistencia; o simplemente permanecían en sus hogares a cargo de los hijos, de la atención de sus compañeros, y de las labores rurales, para el caso de las mujeres de los municipios antioqueños.

Con ese contexto y a partir de la inserción de las mujeres en la metodología “PROFEM” 18, los profesionales que acompañaron el proceso del proyecto de la Alcaldía de Medellín, tuvieron como punto de partida los saberes y experiencias de las mujeres enfocándose hacia la creación de ideas de negocio, de tal modo que desde allí se lograra cualificar y potenciar sus formas de generación de ingresos, además de propiciar la dignidad en sus labores. Es así que a través de una indagación que se insertó en los saberes tradicionales y culturales de la población, además de sus prácticas de generación de ingresos desarrolladas en la ciudad, se logra configurar cinco redes productivas 19, en las que mujeres con saberes comunes se organizan y emprenden la marcha hacia la constitución de unidades productivas 20.

Noventa y seis (96) mujeres participaron del programa “La Escuela Busca la Mujer Adulta” para su certificación como bachilleres. Por su parte, 37 jóvenes afrocolombianos menores de 26 años fueron incluidos en el programa Jóvenes con Futuro, gracias a una convocatoria diferencial como acción afirmativa para esta población. Ellas y ellos culminaron sus estudios en carreras técnicas.

Por su parte, el proyecto “Cooperación para la Equidad” logró propiciar transformaciones significativas en el emprendimiento de las mujeres, gracias a su trabajo previo en el incremento de su autoestima, en un mayor reconocimiento de las capacidades propias y de las compañeras, en la confianza en sí mismas y en una mayor seguridad interior. Así, las mujeres fueron desarrollando sus capacidades en diferentes campos como la educación formal, el microempresarismo, la expresión y comunicación, con miras a la construcción de bases lo suficientemente sólidas para sacar adelante sus asociaciones y unidades productivas.

Al partir de los saberes locales en articulación con perspectivas de género y desarrollo, estrategia capital en el proyecto, se logra una mayor adquisición de conciencia y cuestionamiento de los roles tradicionales de hombres y mujeres, de acciones orientadas al replanteamiento de los mismos y, por supuesto, el incremento de la independencia y autonomía en la toma de decisiones. A pesar de que existen grandes avances frente a estas dinámicas, no se está exento de tensiones en los espacios familiares, por ejemplo, o en la participación e incidencia de las mujeres en espacios públicos, al igual que al interior de las mismas asociaciones. Por esta razón, propiciar el empoderamiento de las mujeres y sus asociaciones fue un paso fundamental hacia la puesta en marcha de los emprendimientos.

 

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18. La metodología PROFEM es un programa de gestión empresarial con enfoque de género, desarrollado por el proyecto OIT/USDOL, que tiene como objetivo mejorar e desarrollo empresarial de mujeres de organizaciones con proyectos productivos y empresarias con microempresas tanto urbanas como rurales a través de procesos de capacitación, asesoría y seguimiento. Su eje fundamental es promover un cambio de actitudes personales y empresariales para que las mujeres se fortalezcan a sí mismas y a sus actividades productivas desde un enfoque de género (OIT, 2004).

19. Las redes son: Alimentos, Misceláneas, Proveeduría, Peinadoras y Cuidado infantil.

20. Además de la capacitación de las 150 mujeres participantes en la metodología PROFEM, el proyecto realiza un Diagnóstico Rápido Participativo y una investigación sobre memoria y prácticas culturales de la población afrodescendiente de las comunas 8 y 9 de la ciudad de Medellín, lo cual sirvió de insumo para el diseño y planeación de las acciones posteriores. Como resultado de estas.

Galerías

  • Integrantes de la Escuela Itinerante del componente de Diálogo Intercultural del proyecto De la Exclusión al Reconocimiento
  • Integrantes de la Escuela Itinerante durante una pasantía en Cali
  • Grupo musical Almag
  • colectivo de comunicaciones cimarron somos todos y todas
  • Grupo de danza Herederas Afro
  • Grupo de danza moderna Jeipick
  • Grupo de música urbana Revelación La Voz del Pueblo
  • colectivo de musica y baile urbano los ingenieros
  • Teatro Joven
  • Yemayá Palenque Bantú Teatro
  • Integrantes de la Escuela Itinerante del componente de Diálogo Intercultural del proyecto De la Exclusión al Reconocimiento
  • Integrantes de la Escuela Itinerante durante una pasantía en Cali
  • Grupo musical Almag
  • Colectivo de comunicaciones Cimarrón Somos Todos y Todas
  • Grupo de danza Herederas Afro
  • Grupo de danza moderna Jeipick
  • Grupo de música urbana Revelación La Voz del Pueblo
  • Colectivo de música y baile urbano Los Ingenieros
  • Teatro Joven
  • Yemayá Palenque Bantú Teatro

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