Proyecto de la Exclusión al Reconocimiento, Intercambio de Experiencias a San Basilio de Palenque, Octubre de 2010

Iniciando y Fortaleciendo lo Organizativo

La Asociación de Mujeres Afrodescendientes de Medellín (AMAM) se ha constituido en un espacio donde las mujeres han encontrado diversas formas para movilizar sus demandas y solventar necesidades básicas. La constitución de esta asociación marcó un hito dentro del proyecto, en la medida en que se convirtió en promotora de igualdad, equidad y respeto por los derechos humanos de las mujeres afrodescendientes y mestizas que de ella hacen parte.

El camino recorrido no ha sido fácil, si tenemos en cuenta que muy pocas personas llegan a la ciudad con experiencia en organizaciones o procesos de participación. No es sencillo comenzar a establecer relaciones con otras personas que no se conocen y que provienen de distintas regiones, donde sus prácticas de vida son particulares y diferentes. Sin embargo, el ser mujer con necesidades y expectativas en común fue construyendo la base sobre la cual la AMAM se ha ido fortaleciendo.

Un total de 18 mujeres de la Asociación de Mujeres Afrodescendientes de Medellín han y hacen parte de organizaciones comunitarias de sus sectores, es decir, un equivalente al 12% de mujeres participantes del proyecto.

A continuación, se describen las transformaciones de la Asociación a lo largo del desarrollo del proyecto, las cuales fueron recogidas en los documentos de sistematización de la experiencia del proyecto “De la Exclusión al Reconocimiento” (2008-2011).

Hacia los años 2008 y 2009 el proyecto se encuentra con varias problemáticas que establecieron la necesidad de organizarse y asociarse: unas mujeres con historias de marginación social profunda y afectadas, además, por procesos asistencialistas que han mantenido la pobreza, la victimización y la desconfianza. Muchas de las mujeres desconocían los otros territorios de influencia del proyecto, y no sabían de otras mujeres con necesidades comunes. De igual manera, en los asentamientos existían varios conflictos relacionales entre las mismas mujeres (vecinas o amigas). Muchas de ellas habían recibido varias capacitaciones en diversos temas, pero sin ruta vocacional alguna y como requisito para obtener alguna prebenda. La mayoría de las mujeres convocadas al proyecto no participaban en espacios organizativos comunitarios ni mucho menos de ciudad. Existían prácticas de silencio y silenciamiento frente a las violencias que sobre ellas recaían. Muchas mujeres estaban confinadas al cuidado del hogar y aquellas que debían velar por un sustento familiar, en muchos casos realizaban actividades indignas para conseguir algún recurso económico.

(…) se ha visto una inmensa unión de las mujeres, una unión en sí, porque yo, yo era su vecina pero yo pasaba por su lado, yo la saludaba y hasta luego. A mí no me importaba lo que usted le pasaba, pero ya hoy a mí me importa lo que le pase a mi vecina, lo que le pase a la otra; o sea, nos hemos unido más, hemos visto que el hijo de ella es mi hijo. ¿Por qué? porque si ella sale yo puedo quedarme con el hijo de ella, o sea ha sido bastante lo que hemos cambiado aquí en los asentamientos, pero también he visto que las mujeres han querido salir adelante (…) (Mujer afrocolombiana, Esfuerzos de Paz II).

Hacia el 2010, por iniciativa de algunas mujeres con experiencia en procesos organizativos, se hace la solicitud al proyecto de acompañar el proceso de conformación de una asociación que sirviera como espacio para la lucha por los derechos de las mujeres afrodescendientes. Gracias al acompañamiento del proyecto y de la Corporación Punto Focal Colombia, que venía asesorando a las mujeres en este aspecto, se conforma la Asociación de Mujeres Afrodescendientes de Medellín - AMAM, y se elige su Junta Directiva en la primera asamblea general.

“…lo más bueno es que se pudo constituir la directiva de la Asociación (…) y yo quería ser la vicepresidenta de la asociación, y eso a qué me llevaba, a comprometerme (…) las que estamos en la directiva estamos comprometidas” (Mujer afrocolombiana de la Junta Directiva de la Asociación de Mujeres Afrodescendientes de Medellín - AMAM).

La asociación elabora sus estatutos y procede con su aprobación y apropiación por parte de las asociadas. Se configura así, un espacio a través del cual las mujeres pueden movilizar sus voces, pero también donde las redes productivas emergen y comienzan a tomar fuerza articulándose en un bien común. Varias de las mujeres comienzan a participar en espacios de decisión comunitaria, con el objetivo de hacerse visibles y tramitar sus demandas. Aunque la resistencia de las mujeres comienza a transformarse hacia una actitud creativa y participativa, predominan las prácticas del reclamo y la crítica producto de nuevas desconfianzas, generadas por decisiones no acertadas de la administración del proyecto, las cuales nuevamente activaron las dudas, la victimización y la falta de credibilidad en el mismo.

“Nosotras como asociación, como proyecto, tenemos derecho a opinar, porque es que las que conocemos las necesidades de cada asentamiento somos las que vivimos dentro del asentamiento” (Mujer afrocolombiana de la Junta Directiva de la Asociación de Mujeres Afrodescendientes de Medellín - AMAM).

Ya en el 2011, la resistencia de las mujeres comienza a fluctuar entre las confianzas y las desconfianzas, entre las contradicciones y los argumentos, entre las certidumbres y las incertidumbres. Sus prácticas de escucha, de información y de construcción conjunta se ven afectadas por distintas posiciones de sus liderazgos, unos conciliadores y otros conflictivos; aparecen errores del pasado que se reviven en ciertos momentos haciendo una lectura sesgada de los procesos desarrollados por el proyecto; y se mantiene un ejercicio de veeduría y control sobre el proyecto.

Sin embargo, ello fue evidenciando que las mujeres se encontraban mucho más apropiadas de su rol como asociadas. Exigían ser tenidas en cuenta en distintos espacios de decisión del proyecto, incidían en acciones que benefician a las familias de sus asociadas, comenzaban a exigir sus derechos y hacían peticiones en distintos espacios.

Organizarse y asociarse debe partir de la iniciativa de las comunidades y no como requisito de un programa o proyecto. Esto garantiza que los sentidos de pertenencia sean mucho más afectivos y reales, permitiendo que la resolución de conflictos, tensiones o las apuestas como asociación, tengan como anclaje el camino recorrido, los esfuerzos, las solidaridades, las alegrías y los aprendizajes.

Con estas palabras, el proyecto fue incrementando la necesidad de realizar consultas a la comunidad directamente implicada en el proceso. Así, paso a paso la Asociación de Mujeres Afrodescendientes de Medellín logró tener un papel protagónico en la formulación de la cuarta vigencia (2012) del proyecto, a través de un ejercicio de negociación e incidencia que, desde sus necesidades y expectativas, se articularon con los objetivos y propósitos del mismo.

Para el 2012 y 2013 la Asociación inicia prácticas de organización horizontal con enfoque étnico y de género, que afianzan otras formas de autonomía y ejercicio del poder. La participación de las mujeres comienza a ser más creativa, propositiva y conciliadora, gracias a nuevos liderazgos y a los procesos desarrollados por las entidades que acompañaron a la asociación. (Ver documento fuente)

Lo organizativo y asociativo debe ir de la mano con lo productivo y el emprendimiento. Lo económico debe ser el medio y no el fin de los procesos, ya que lo que verdaderamente aporta para el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades, además de la generación de ingresos, son todas aquellas herramientas que las personas obtienen del hecho de reconocerse y reconocer sus entornos.

A este punto, las mujeres logran organizar espacios de encuentro para la elaboración de la Agenda Ciudadana de la Asociación de Mujeres Afrodescendientes de Medellín 16, la cual se consolida como una herramienta y una ruta para la sostenibilidad y el etnodesarrollo de las mujeres que hacen parte de la asociación. El camino por recorrer es largo y complejo.

La Asociación de Mujeres Afrodescendientes de Medellín - AMAM se encuentra en un momento de consolidación y proyección en la que sus asociadas y otras entidades gubernamentales y ONGs, deberán unir esfuerzos, saberes y fortalezas para sortear las distintas dificultades que significa organizarse, movilizar agendas y obtener resultados en pro del mejoramiento de la calidad de vida de las mujeres, sus familias y los territorios donde habitan.

 

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16. Asociación de Mujeres Afrodescendientes de Medellín. 2012. Agenda ciudadana de la Asociación de Mujeres Afrodescendientes de Medellín - AMAM. Medellín: AMAM – Secretaría de las Mujeres, Alcaldía de Medellín, CERFAMI.

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